La familia y la escuela.
Durante mucho tiempo se ha considerado a la escuela como la única responsable de transmitir a los niños los conocimientos educativos mientras que la familia se encargaba de la educación en valores sociales y morales. Las responsabilidades educativas de unos y otros estaban bien diferenciados y definidos, de manera que ambos contextos no interactuaban.
Pero desde hace poco se han producido una serie de fenómenos que han modificado la acción socializadora; el núcleo familiar a cambio considerablemente, ya que cada vez es más reducido, dándose un menor número miembros en el seno familiar. Además con la incorporación de la mujer a la vida laboral, la situación de las familias ha cambiado totalmente. Ha sido necesario un nuevo reparto de las funciones y responsabilidades familiares y sobre todo un apoyo por parte de las instituciones para que la mujer trabajadora pueda compatibilizar ambas facetas.
Además, otro aspecto que se debe destacar, es la reducción de la natalidad, debido a que en muchos de los casos es imposible compatibilizar ambas funciones, y por lo tanto no queda más remedio que se reduzca el número de hijos en el seno familiar. En la actualidad, la falta de tiempo por parte de los padres hace que la responsabilidad de educar, en todos los sentidos, haya recaído en mayor medida en manos de la escuela. Los niños pasan en los centros escolares la mayor parte de su tiempo, por lo que se espera del colegio que forme al niño en su totalidad, no sólo en conocimientos enciclopédicos y habilidades, sino también que se le inculquen buenos hábitos de alimentación, de higiene, valores éticos y normas de comportamiento social; dejando en manos de las escuelas toda la responsabilidad de la educación de los menores, preocupándose muy poco de cómo era llevada a la práctica. Provocando en gran medida que las escuelas se vean desbordadas, y no sean capaces de afrontar las necesidades exigidas por parte de los padres.
Tal y como hemos podido observar, el ambiente familiar y escolar son los que más influyen en el desarrollo del individuo y su proceso educativo, y por ello es fundamental la colaboración entre todos los miembros que intervienen en el desarrollo y formación del niño. Entre la escuela y la familia debe existir una estrecha relación basada en la comunicación convirtiéndose en un proceso global y continuo, eliminando los problemas y apoyarse mutuamente.
¿Qué responsabilidades educativas crees que tiene la familia desde la perspectiva de los profesores?
La principal responsabilidad de la familia es la de integrar a sus hijos en la sociedad en que les ha tocado vivir, en ella se lleva a cabo el proceso de socialización primaria, a través del cual, el individuo se llega a constituir en ser social
Dentro de esta socialización primaria, es necesario que los padres transmitan a sus hijos normas, valores y costumbres. Valores que son imprescindibles para el día a día en la escuela, como por ejemplo la responsabilidad, la autonomía, la solidaridad, la honradez, el respeto, También es necesario que los padres proporcionen a sus hijos habilidades sociales de autonomía; en las que se le enseñarían al niño actividades y estrategias para que aprenda a ser independiente, valerse por sí mismo; aprenda habilidades relacionadas con el aseo, comida, vestido; etc. Y habilidades de interacción como la expresión de emociones, autoafirmación, habilidades sociales-verbales, etc.
Además, la familia deberá proporcionar ayuda a los niños cuando éstos la requieran, y proporcionarle estrategias educativas para su proceso de enseñanza- aprendizaje. Otro aspecto importante, es la necesidad de que los padres aficionen a sus hijos a la lectura.
Por otra parte, es importante señalar la necesidad de que los padres se impliquen en la educación de sus hijos, pero no solo aplicando una serie de normas y valores en el hogar, sino que también es importar promover un ambiente familiar y cariñoso dentro de él.
A continuación señalaremos unos aspectos imprescindibles que deben llevarse a cabo.
-Llevar a cabo cada día una práctica de escucha activa
-Mantener conversaciones y mostrar que está interesado en lo que su niño tenga que decir
-Enviar a su hijo a la escuela preparado para las actividades del día, con un desayuno adecuado y descansado después de dormir en la noche.
-Mantener informada a la escuela de cualquier cambio en el estilo de vida de los niños que pueda afectar su progreso en la escuela, trabajar en cooperación con los maestros, personal de la escuela y otros padres, aprender tanto como sea posible sobre la escuela, proveer liderazgo siendo parte de los grupos de padres de familia, contribuir con sus servicios en cualquier forma que ayude al enriquecimiento de la escuela en general, ofrecer crítica constructiva, si es necesario. Involucrarse en programas escolares y comunitarios que ayuden a mejorar la salud emocional y académica de las personas que participan.
¿Qué responsabilidades educativas cree que tiene la escuela desde la perspectiva de los padres?
En general, se tiende a esperar y a exigir de las escuelas que sean un espacio de custodia y permanencia de los niños más que un ámbito de instrucción y aprendizaje. Lo importante parece, ser tal como se percibe en la gestión de los centros educativos, custodiar a los niños en los centros educativos mientras sus padres y madres trabajan. Ya que como antes hemos comentado, la nueva situación familiar que nos encontramos hoy en día, es distinta que antiguamente, por lo tanto, las madres ya no tienen esa disponibilidad para cuidar a los pequeños y es necesario que otros hagan esa función. .
Antes, ese deber de custodia, siempre necesario, se situaba en un segundo plano y se constituía en un medio para alcanzar el fin de aprendizaje y formación. Pero hoy en día se está convirtiendo en un fin en sí mismo. Las expectativas de las familias respecto a la función de la escuela son muy heterogéneas y también se han ido transformando. Para algunas, su misión principal continua siendo la de siempre: instruir, formar intelectualmente, preparar para el mundo laboral; otras piensan que además de eso de proporcionar una educación más global, educar en valores, enseñar a vivir y a convivir; otras están interesadas esencialmente en las funciones de custodia; mientras que algunos padres y madres consideran que la educación no es más que un servicio que se puede comprar como cualquier otro bien de consumo.
Antes, ese deber de custodia, siempre necesario, se situaba en un segundo plano y se constituía en un medio para alcanzar el fin de aprendizaje y formación. Pero hoy en día se está convirtiendo en un fin en sí mismo. Las expectativas de las familias respecto a la función de la escuela son muy heterogéneas y también se han ido transformando. Para algunas, su misión principal continua siendo la de siempre: instruir, formar intelectualmente, preparar para el mundo laboral; otras piensan que además de eso de proporcionar una educación más global, educar en valores, enseñar a vivir y a convivir; otras están interesadas esencialmente en las funciones de custodia; mientras que algunos padres y madres consideran que la educación no es más que un servicio que se puede comprar como cualquier otro bien de consumo.
Cómo profesores, ¿crees que se podrían acercar estos contextos en la actualidad? ¿Cómo?
Es un hecho demostrado la necesidad de que la relación familia-escuela se lleve a cabo de manera exitosa, ya que eso favorecerá el entorno educativo del alumno.
Dada la complejidad de nuestro tiempo, pensamos que no es posible educar de forma adecuada en la escuela si no se establece cierta complicidad con la familia. Los docentes no tienen más remedio que contar con los padres para que exista coherencia entre lo que se hace en casa y en la escuela; esto es así independientemente de que los padres sean buenos o malos educadores o de que estén más o menos motivados para colaborar. Los padres, por su parte, tampoco deberían plantearse la educación al margen de los centros educativos. Familia y escuela no pueden trabajar aisladas de la educación de niños y jóvenes.
La familia como primer ámbito educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos. La complejidad de la realidad actual se le escapa y esto repercute en la vida del niño, conllevando problemas escolares y familiares que surgen en la realidad diaria: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc., y no podemos atribuir a a uno de los dos agentes este responsabilidad, sino que la interacción de todos ellos es la que propicia esta situación.
Para evitar esta situación es importante que tanto la escuela como la familia se planteen como objetivo prioritario al niño como verdadero protagonista de su quehacer educativo
¿Cómo llevarlo a la práctica?
En primer lugar, es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios. Esto exige una formación de padres a través de programas.
En segundo lugar, las propuestas han de ir enfocadas hacia intervenciones globales en las que se impliquen las instituciones sociales, escolares y familiares, desde una perspectiva interactiva, ecológica y comunitaria.
La familia juega un importante papel en este sentido, pero hay que ayudarla a tomar conciencia de ello. Los cambios de la sociedad actual deben encaminarla hacia una estructura participativa y de compromiso, de modo que cada uno de sus integrantes desempeñe su función, y tenga conciencia de su identidad individual como miembro de esa comunidad..
La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas. Entre sus objetivos se encuentra: fomentar la participación, cooperación y colaboración entre los alumnos. En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela, formarían parte de las experiencias y vivencias de los alumnos, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y el concepto que de sí mismo van adquiriendo
Desde las ideas anteriores, ¿a quién crees que le corresponden las siguientes tares? ¿Y por qué?
Tal y como hemos comentado con anterioridad, la educación de los niños, debe llevarse a cabo por los dos agentes de socialización, y no debe hacerse por caminos diferentes, de ahí la importancia y la necesidad de que ambas partes implicadas interactúen, para así lograr el objetivo general, el bienestar del pequeño.
Por ello no creemos que las siguientes tareas deban realizarlas unas u otras personas sino que tanto en el ámbito familiar como en el escolar, deben de llevarse a cabo. Tal vez debemos de destacar aspectos importantes, como la transmisión de normas y de valores, que desde luego es una tarea que primero debe realizarse desde casa, en el seno familiar, pero no acaba ahí, ya que la escuela debe fomentar esa idea, e intentar hacer que el alumno interiorice dichos aspectos.
Conclusión.
Familia y Escuela tienen funciones sociales diferentes, pero complementarias. Ante la complejidad del mundo de hoy han de unir sus esfuerzos para lograr superar las dificultades que se les presentan porque en última instancia su razón de ser está en función del protagonismo del niño en su tarea educadora.
Actualmente encontramos un gran nivel de exigencias tanto en la educación familiar y escolar que reclama la preparación y formación de un nuevo estilo educador basado en un aprendizaje para vivir en comunidad, a la que padres y profesores están llamados a responder con el compromiso de participar en esta tarea común, cada uno desde su ámbito de conocimiento y experiencia para atender a las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de los niños y todos los implicados en la comunidad educativa
Familia y Escuela tienen funciones sociales diferentes, pero complementarias. Esta es sin duda la clave de toda la reflexión e ideas que habéis transmitido en esta práctica. Ambos contextos representan agentes importantes en el proceso de socialización. Buen trabajo.
ResponderEliminarSaludos
SARA